Críticas #1

Alfredo es un ilustrado colega y gran amigo. Siempre es una alegría para los autores de La empresa que quiero ver cómo los amigos están a las duras y a las maduras.  Esto es lo que Alfredo Bonilla dice del cuento. Gracias amigo!

Después de casi cincuenta años leyendo libros empresariales de todo tipo, una constante domina ese sector: el aburrimiento.

Es cierto que algunos son grandes tratados, indispensables, y que unos cuantos se salen de esa no escrita norma, pero son pocos y suelen ser las excepciones que confirman la regla.

Parece como si, de salida, la mayoría de los autores se dijeran que para ser creíbles deben ser sesudamente aburridos y, por supuesto, lo logran.Tanto peor para ellos.

El libro LA EMPRESA QUE QUIERO es, justamente, todo lo contario.

No pretende descubrir América puesto que da por sentado que ya existe, en este caso, la América es la empresa, sino que nos da una lección magistral, una más del amigo Crespo, esta vez en comandita con su hijo, acerca de la manera de cómo se pueden enfocar las cosas con sentido práctico (ya sabemos, el sentido común, es el menos común) y con un lenguaje a prueba de intelectuales “en chaise longue”.

Si no fuera porque la envidia nunca es aconsejable, me apuntaría al dicho de “envidia cochina” por no haberlo escrito yo. ¡Ay!

Alfredo Bonilla Giorgeta